Tren Estelar

Regalos de astronomía para adultos y niños

· Actualizado el 2 de noviembre de 2026

El regalo de astronomía por excelencia es un telescopio, y el día en que se abre suele ser de los peores del mes para estrenarlo. En Nochebuena de 2026 hay Luna llena, la que más deslumbra y menos relieve enseña. En Reyes no hay Luna ninguna. Y lo que sí está arriba esas noches, Saturno, tiene este invierno los anillos casi de canto.

No es razón para no regalarlo. Es razón para saber qué cielo le espera a quien lo abre, y para que lo que va al lado del telescopio sirva desde la primera noche. Aquí va el cielo de esas dos fechas, qué regalar según lo que ya tiene cada cual, y dos regalos pequeños que casi nadie explica bien: el planisferio y el filtro lunar.

En Nochebuena hay Luna llena, y en Reyes no hay Luna

Lo hemos calculado con efemérides, que puede comprobar cualquiera, para Madrid y a las nueve de la noche, que es la hora a la que alguien sale al balcón con el regalo recién abierto:

Madrid Nochebuena, 24-dic-2026 Reyes, 6-ene-2027
Ya es de noche (el Sol, a 6° bajo el horizonte) 18:25 18:35
La Luna, a las 21:00 llena, a 26° de altura no sale de noche: la nueva es el 7
Saturno, a las 21:00 a 46°, bien alto hasta medianoche a 40°, alto hasta las 23:00
Júpiter asoma alto pasada la medianoche pasadas las 23:00
Los anillos de Saturno abiertos solo 6,2° 6,5°

La Luna llena sale con la puesta de sol y le da la luz de frente: no hay sombras, y sin sombras los cráteres se aplanan. Además deslumbra, y de eso va el apartado del filtro. Saturno sí se ve, y se reconoce, pero con los anillos tan cerrados es una bolita con una raya; lo contamos en la entrada de los planetas.

Y da igual que el regalo llegue en Nochebuena o en Reyes: la primera Luna creciente alta a la hora de cenar es la del 13 de enero, y dura hasta el 18, como contamos en la entrada del telescopio para niños. En Ciudad de México las fechas son casi las mismas. En el hemisferio sur es verano, oscurece tarde y las cuentas son otras.

El telescopio de Reyes se estrena con Saturno; la Luna, una semana después.

Qué regalar a un aficionado a la astronomía, según lo que ya tiene

Lo que mejor funciona es lo que completa lo que ya tiene, no lo que más brilla en el escaparate. Por orden, de quien no tiene nada a quien lo tiene casi todo:

Antes de elegir, pregunta qué tiene; el mejor regalo es la pieza que le falta.

Regalos de astronomía para niños, con un adulto al lado

El mejor regalo de astronomía para un niño es uno que use con un adulto: unos prismáticos, un planisferio o un telescopio sencillo. Un telescopio que sirva cuesta entre 60 y 160 euros, y la edad a la que lo maneja solo ronda los ocho años. Todo eso, con los modelos, está en la entrada del telescopio para niños.

Lo que se le añade sin pensarlo es una frontal roja, que a un niño le encanta porque es suya y además no deslumbra a nadie. Y el planisferio, que el de Omegon pone desde los diez años.

A un niño no le regalas un aparato: le regalas una noche con alguien que mira con él.

Planisferio celeste, el regalo más barato, si es de tu latitud

Un planisferio celeste es un mapa del cielo redondo con una rueda encima: giras la rueda hasta la fecha y la hora, y la ventana te enseña lo que hay sobre tu cabeza. No necesita pilas ni cobertura, y no deslumbra como el móvil.

Un planisferio celeste redondo, con la rueda de las fechas y las horas alrededor y las estrellas del cielo del norte en la ventana; abajo pone «For Latitude 51½°N»

Un planisferio británico, hecho para 51,5° norte, la latitud de Londres. Lo dice en la propia rueda: sirve entre 46,5° y 56,5°. En Madrid su horizonte se equivocaría once grados, algo más de un puño. Foto: Wammes Waggel, CC BY-SA 3.0.

Pero está hecho para una latitud, y casi nadie lo dice al venderlo. La ventana de la rueda es tu horizonte, y el horizonte cambia con lo al norte o al sur que estés: por cada grado que te alejes de la latitud del planisferio, el horizonte se equivoca un grado por el norte y otro por el sur. Para hacerse una idea, un puño con el brazo estirado tapa unos diez grados.

Con uno hecho para 42° norte, que es lo corriente en Europa:

Ciudad Latitud Cuánto se equivoca el horizonte
Bilbao 43,3° 1,3°: nada
Madrid 40,4° 1,6°: nada
Sevilla 37,4° 4,6°: medio puño
Las Palmas de Gran Canaria 28,1° 13,9°: puño y medio
Ciudad de México 19,4° 22,6°: no sirve
Buenos Aires 34,6° sur otro cielo: no sirve

Son restas, no hace falta fiarse de nadie. Y la de Canarias tiene una consecuencia bonita: desde allí se ve un trozo de cielo del sur que desde la Península no sale nunca. Canopo, la segunda estrella más brillante de todo el cielo, sube en Las Palmas hasta unos 9° sobre el horizonte; desde Madrid se queda 3° por debajo. En un planisferio de 42° no aparece. Desde Ciudad de México asoma, baja, la Cruz del Sur.

Para Canarias y México hay planisferios hechos para entre 20 y 30 grados, y para Argentina, Chile o Uruguay, uno del hemisferio sur. Los que hemos encontrado en Amazon España son en inglés.

Un planisferio de 42° vale para toda la Península; en Canarias o en América, busca el de tu latitud.

Para qué sirve el filtro lunar en un telescopio

El filtro lunar sirve para que la Luna no deslumbre, y no porque el telescopio la haga más brillante: ningún telescopio puede. Es la parte que casi nadie cuenta.

Un telescopio recoge mucha más luz que tu ojo, pero la reparte en una imagen más grande. Para un objeto con tamaño, como la Luna, la cuenta sale siempre igual o peor: cada trozo de Luna se ve, como mucho, tan brillante como a simple vista. Lo explica la revista Sky & Telescope, y la cuenta es sencilla: divide la lente entre los aumentos y sale el grosor del haz de luz que llega al ojo, lo mismo que en los prismáticos. Cuanto más fino frente a tu pupila, más apagada la imagen.

Con los telescopios de las otras entradas, y tu pupila abierta del todo, de 7 milímetros:

Telescopio y ocular Aumentos Haz que llega al ojo Cada trozo de Luna, frente a simple vista La Luna ocupa en el ocular
Bresser Junior 70/400, ocular de 20 mm 20x 3,5 mm un cuarto 10°
Celestron AstroMaster 70/900, ocular de 20 mm 45x 1,6 mm una vigésima parte 22°
El mismo, ocular de 10 mm 90x 0,8 mm una ochentava parte 45°: casi todo
Bresser Dobson de 200 mm, ocular de 25 mm 49x 4,2 mm un tercio 24°

Entonces, ¿por qué deslumbra? Porque lo llena todo. A simple vista, la Luna es un disco pequeño en un cielo negro; en el ocular es media pantalla igual de brillante, y tu ojo, que llevaba un rato a oscuras, recibe de golpe toda esa luz. Es la diferencia entre mirar una bombilla lejana y tener delante una pared iluminada.

De la tabla salen dos cosas prácticas:

  • En un telescopio pequeño, subir aumentos ya la apaga. El AstroMaster a 90 aumentos la deja cuatro veces más tenue que a 45, sin filtro.
  • En un Dobson de 200 con pocos aumentos, el filtro se agradece. Su Luna es siete veces más brillante que la del AstroMaster a 45. Un filtro que deje pasar el 13 %, la fuerza que suelen recomendar las tiendas para telescopios grandes, la deja casi igual que la del pequeño.

Por eso, de filtro lunar, mejor uno variable. Son dos láminas polarizadoras: al girar una sobre la otra pasa más o menos luz, del 1 al 40 % en el que elegimos abajo. Sirve igual con la Luna llena que con la creciente, y en cualquier telescopio.

El filtro lunar no enseña más: quita la luz que sobra para que mirar no moleste.

Cuatro regalos pequeños que sirven la primera noche

Un planisferio, una guía del año, un libro y un filtro lunar. Los tres primeros no dependen de que haya Luna ni de que el regalo principal sea un telescopio; el cuarto, para quien ya lo tiene.

No los hemos probado: están elegidos por sus datos, de la ficha de la tienda o del fabricante.

Fuera se quedan los «mapas de estrellas personalizados» con el cielo de una fecha, que son un cuadro y no sirven para mirar; las lámparas de Luna y los proyectores de estrellas, que son de techo y no de cielo; y los planisferios sin latitud en la ficha, porque no hay forma de saber si son para ti.

Si solo regalas uno, el planisferio; si ya tiene telescopio, el filtro.

En resumen

  • En Nochebuena hay Luna llena y en Reyes no hay Luna. El telescopio se estrena con Saturno, de anillos casi cerrados, y la Luna creciente vuelve del 13 al 18 de enero.
  • Pregunta qué tiene antes de regalar: lo que mejor funciona es la pieza que le falta.
  • Un planisferio es para una latitud: uno de 42° vale para la Península, no para Canarias ni para América.
  • Ningún telescopio pone la Luna más brillante que a simple vista: deslumbra porque llena el ocular. El filtro hace falta sobre todo en telescopios grandes con pocos aumentos.

Y si el regalo es para ver los trenes de Starlink, no hace falta nada: basta con saber la hora, y para eso está la lista de ciudades.

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