Tren Estelar

Mejor trípode para prismáticos astronómicos y cómo ponerlos

· Actualizado el 1 de noviembre de 2026

Se suele pensar que el trípode es cosa de los prismáticos grandes, los 15x70 y los 20x80, que a pulso no hay quien sujete. Lo es, pero no solo: unos 10x50 corrientes, quietos sobre un trípode, ganan casi lo mismo que ganarías cambiándolos por unos de 70 milímetros. Y un trípode para prismáticos astronómicos no tiene por qué ser especial: vale uno de vídeo con la rótula adecuada, más una escuadra para ponerlos. Lo que no resuelve ninguno es mirar justo hacia arriba, y en invierno lo mejor pasa justo por ahí.

Unos prismáticos quietos enseñan medio peldaño más, y no es poco

Alan MacRobert, editor de Sky & Telescope, lo midió con sus 10x50 en 2009: sujetos a un armazón de madera que se apoya en los hombros, veía estrellas medio peldaño más débiles que a pulso. Y cuando apoyaba además el armazón en un poste, «las estrellas se quedan quietas», ganaba otras tres décimas.

Recuerda que la escala del brillo va al revés: cuanto más alto el número, más débil es lo que se ve, y cada peldaño entero es como dos veces y media menos luz. MacRobert hace la cuenta de lo que da medio peldaño: más o menos el doble de objetos de cada tipo al alcance.

Para comparar, en la tabla de Celestron que contamos en la entrada de prismáticos, pasar de una lente de 50 milímetros a una de 70 da siete décimas. Es una sola medida, de una persona y con un armazón casero, no con un trípode, pero el orden de magnitud es ese.

Un trípode les da a unos 10x50 casi lo mismo que cambiarlos por unos de 70 milímetros.

Cómo poner prismáticos en un trípode, con una escuadra en la bisagra

Se ponen con un adaptador en forma de L: un lado se enrosca en la bisagra de los prismáticos, entre los dos tubos, y el otro se atornilla al trípode con la misma rosca que una cámara.

Unos prismáticos grandes y negros sujetos por una barra plateada a la rótula de un trípode, que lleva un mango para moverlos

Unos prismáticos de 80 milímetros en la rótula de un trípode. Los de este tamaño traen su propia barra, la pieza plateada, y no necesitan escuadra; a los de 50 se les pone una en L. Foto: Joe Haupt, CC BY-SA 2.0.

La rosca de los prismáticos suele estar escondida bajo un tapón en el extremo delantero de la bisagra: en los UpClose G2 10x50 se desenrosca y aparece debajo, según la tienda Astronomics. Celestron da los Cometron 7x50 como adaptables a trípode, pero sin el adaptador en la caja. Los SkyMaster 15x70 lo traen, y los 20x80 llevan una barra propia para el trípode. Los Nikon Action piden uno de la marca, el TRA-2 o el TRA-3.

Antes de comprar el adaptador, busca el tapón en la bisagra: sin rosca, la escuadra no tiene dónde agarrarse.

Qué trípode para prismáticos, uno que aguante y que no sea de bola

Uno que aguante con holgura lo que pesan los prismáticos, con una rótula de dos movimientos y mango, y que llegue a tus ojos sin subir la columna.

Muchos de los que salen al buscar «trípode para prismáticos astronómicos» son trípodes de cámara ligeros, con rótula de bola y un adaptador en la caja. Alguno declara en su ficha que aguanta 500 gramos: menos que cualquiera de los 10x50 de la entrada de prismáticos, que van de 765 a 935.

Por orden de importancia:

  • Que aguante con margen. La cifra de la ficha es el máximo, y con los prismáticos inclinados hacia arriba todo su peso tira de la rótula hacia atrás. Abajo están los pesos.
  • Una rótula de dos movimientos, no de bola. Una de bola, al aflojarla, suelta todo a la vez y los prismáticos caen hacia donde pesan. Una de vídeo tiene un giro a izquierda y derecha y otro arriba y abajo, cada uno con su freno, que es justo como se mueve uno por el cielo. Con mango, mejor.
  • Sin subir la columna. La columna central es un solo tubo encima de tres patas, y con lo de la barra que contamos en la entrada del trípode para móvil: el doble de alta, cuatro veces más bamboleo.

Lo de la altura tiene truco: sentado, los ojos te quedan a poco más de un metro, y a eso llega cualquier trípode con las patas a medio sacar. De pie, y mirando a media altura en el cielo, necesitas uno que llegue a tus ojos.

Para el cielo, mejor un trípode de vídeo con mango que uno de fotos con rótula de bola, aunque este último traiga el adaptador de regalo.

Prismáticos 15x70 o 20x80, y cada cuánto hay que volver a apuntar

Los dos piden trípode, pero unos 15x70 pesan 1,4 kilos y van en casi cualquiera decente; unos 20x80 pesan 2,1 y piden uno que aguante cuatro.

Prismáticos Peso Campo de visión
Celestron UpClose G2 10x50 765 g 6,8°
Nikon Action 10x50 935 g 6,4°
Celestron SkyMaster 15x70 1.361 g 4,4°
Celestron SkyMaster 20x80 2.126 g 3,7°

Los pesos y los campos son los que publican Celestron y Nikon.

Y hay una segunda diferencia que solo aparece con trípode. Con los prismáticos fijos, el cielo sigue girando, un cuarto de grado por minuto, y lo que dejaste en el centro se va hacia el borde. Hemos hecho la cuenta de cuánto tarda en salirse:

Prismáticos y campo Nebulosa de Orión Galaxia de Andrómeda
10x50, 6,4° 13 minutos 17 minutos
15x70, 4,4° 9 minutos 12 minutos
20x80, 3,7° 7 minutos 10 minutos

Orión está casi en el ecuador del cielo, que es donde más corre; Andrómeda, más cerca del polo, va a tres cuartas partes de esa velocidad.

Con trípode, cuantos más aumentos, más a menudo hay que soltar el freno y volver a apuntar. Unos 20x80 enseñan más de la Luna y de Júpiter; unos 15x70 cansan menos y caben en un trípode más barato.

Trípode para prismáticos astronómicos, uno para 15x70 y otro para 20x80

Para unos prismáticos astronómicos, un trípode de vídeo sencillo si pesan menos de un kilo y medio, y uno que aguante cuatro kilos si son unos 20x80.

Estos son los que elegiríamos. No los hemos probado: están elegidos por sus datos, de la ficha del fabricante, y por lo que tienen que llevar encima.

Si ya tienes un trípode de fotos con rótula de bola, pruébalo antes con unos 10x50: para un kilo puede valer, y la escuadra cuesta lo mismo.

Lo mejor del invierno pasa justo donde el trípode no deja mirar

Con unos prismáticos en un trípode de cámara, cuanto más alto apuntas, más se meten los oculares debajo de la rótula, y tu cabeza tiene que ir a donde están las patas. Grant Privett, en Sky at Night, cuenta que con un trípode corriente costaba mirar a menos de unos 15° de la vertical, y que el cuello lo pagaba. La Sociedad de Astronomía Popular británica, la SPA, dice lo mismo: el trípode de fotos estorba para lo que está casi encima, y ahí es donde ganan unos prismáticos estabilizados.

Lo hemos calculado para Madrid, el día 15 de cada mes de noviembre de 2026 a enero de 2027 y con el cielo ya oscuro:

Noviembre Diciembre Enero
Andrómeda a más de 75° de 21:00 a 23:40 de 19:00, en cuanto oscurece, a 21:40 solo hasta las 19:40
Andrómeda a más de 60° de 19:40 a 1:00 de 19:00 a 23:00 de 19:15 a 21:00

Son efemérides, las puede comprobar cualquiera. Las otras de prismáticos se quedan por debajo: las Pléyades no pasan de 74°, el Doble Cúmulo de Perseo de 73°, Júpiter de 65° en invierno y la nebulosa de Orión de 44°.

Qué pasa por encima depende de la latitud. Desde Bilbao o Sevilla, como desde Madrid, Andrómeda llega a 86-88°. Desde Las Palmas o Ciudad de México, la que pasa casi por la vertical es la de las Pléyades, a 85-86°. Y desde Buenos Aires Andrómeda no sube de 14°.

Tiene su ironía, porque arriba del todo es donde mejor se ve: el aire que hay que atravesar es el mínimo, y como contamos en cómo ver los satélites, a 45° ya se pierde una décima de brillo y a 30° un cuarto. Para eso hay tres salidas:

  • Mirarla antes o después. En noviembre está entre 60° y 75° de 19:40 a 21:00 y de 23:40 a la una: a buena altura y todavía alcanzable.
  • Una tumbona y los prismáticos a pulso, con los codos apoyados. Para lo que pasa justo encima, sigue siendo lo más cómodo.
  • Un soporte de paralelogramo, un brazo que lleva los prismáticos lejos del trípode para que quepa tu cabeza debajo. Sky at Night los ve buenos y caros, y abultan.

En noviembre y diciembre, la galaxia de Andrómeda pasa las primeras horas de la noche justo donde un trípode de cámara no deja mirar.

Con trípode, un satélite se espera sentado

Un Starlink no se persigue con prismáticos: justo encima cruza casi un grado por segundo. Lo que funciona es apuntar fijo a un trozo de cielo y esperar a que entre, y a pulso eso es aguantar los brazos en alto todo el rato. En un trípode, no.

Lo calculamos en la entrada de prismáticos: el 30 de octubre de 2026, apuntando fijo a 50° de altura hacia el sur sobre Madrid, por el campo de unos 10x50 cruzaban entre 43 y 50 satélites durante la ventana del anochecer, uno cada dos minutos más o menos, unos ocho segundos cada uno. A simple vista no se ve ninguno de ellos.

Y 50° es una altura que cualquier trípode alcanza sin que la rótula estorbe.

El truco de apuntar fijo y esperar, que es el que funciona con los satélites, con trípode no cansa.

En resumen

  • Quietos, se ve más: medio peldaño de brillo, casi lo que da pasar de 50 a 70 milímetros.
  • Se ponen con una escuadra enroscada en la bisagra. Antes, busca el tapón.
  • Rótula de dos movimientos, no de bola, y que aguante con margen: para unos 10x50 o 15x70, uno de tres kilos; para unos 20x80, de cuatro.
  • Con trípode el cielo se va: con unos 20x80, cada siete minutos hay que volver a apuntar.
  • Arriba del todo no hay trípode de cámara que valga: en noviembre y diciembre, Andrómeda pasa por ahí.

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