Tren Estelar

Mejores prismáticos para niños para ver la Luna y estrellas

Unos prismáticos para niños parecen fáciles de elegir: los mismos que los de un adulto, pero más pequeños. Pues no. Lo que decide si un niño de seis años ve algo no es el tamaño ni los aumentos, es cuánto se juntan los dos oculares. Si no llegan a la distancia entre sus ojos, ve dos círculos en vez de uno, se le cansa la vista y los deja a los dos minutos. Y muchos prismáticos de adulto no llegan.

Las manos de un niño sujetando unos prismáticos pequeños y negros, de dos tubos rectos, apuntados hacia arriba, con árboles desenfocados detrás.

Unos prismáticos compactos, de prisma de techo y tubos rectos como los dos de las fichas, en las manos de un niño. No son ninguno de esos dos modelos. Foto: U.S. Fish and Wildlife Service, dominio público.

Los ojos de un niño están más juntos de lo que se cierran unos de adulto

A los seis años, la distancia entre las pupilas de un niño ronda los 56 milímetros. Lo dicen dos estudios grandes y lejanos entre sí: uno con 3.622 niños de Chandigarh, en la India, publicado en el Indian Journal of Medical Research en 2022, y otro con 8.164 de la provincia de Gansu, en China, en el Chinese Journal of Child Health Care. Va creciendo con los años:

Edad Chicos Chicas
6 años 57,3 mm 56,0 mm
8 años 58,4 mm 57,4 mm
10 años 60,0 mm 59,0 mm
12 años 60,8 mm 59,9 mm

Son las medias del estudio indio. El chino da 55,6 y 56,0 milímetros a los seis años, casi lo mismo.

Y unos prismáticos de adulto se suelen cerrar hasta 56 milímetros y no más. Es la cifra de los Celestron UpClose G2 10x50, que recomendamos en la entrada de prismáticos para ver las estrellas: la dan Astronomics y Optics-Trade, y la misma pone Celestron en sus 8x40. La guía de óptica para niños de B&H avisa justo de esto: con la cara pequeña, unos de tamaño completo pueden no juntarse lo bastante para que las dos imágenes se fundan en una.

Muchos prismáticos de adulto se quedan abiertos justo donde empiezan los ojos de un niño de seis años.

Prismáticos para niños de 6, 8 y 10 años, cuántos no llegan

Con las medias y las dispersiones de ese estudio hemos contado cuántos niños tienen los ojos más juntos que esos 56 milímetros. Es una cuenta nuestra, que supone que se reparten como casi todo lo que se mide en el cuerpo, en campana:

Edad Chicos que no llegan Chicas que no llegan
6 años uno de cada tres la mitad
8 años uno de cada cinco tres de cada diez
10 años uno de cada once uno de cada once

Un milímetro de menos todavía se apaña apretando la cara; tres o cuatro, no. Y los datos son de niños indios y chinos: los de aquí pueden ir un poco por encima o por debajo, pero no tanto como para cambiar la idea.

A partir de los diez años, casi cualquier niño ya llega a unos de adulto. Lo que entonces le estorba es el peso: unos 10x50 rondan los 770 gramos, y a pulso un niño los sostiene menos rato que tú.

Hasta los ocho o nueve años, unos prismáticos para niños de verdad; desde los diez, ya puede usar los tuyos si los apoya en algo.

Cómo saber si le valen, sin medir nada

Ciérralos del todo, doblándolos por la bisagra del centro, y que mire a algo lejano de día. Si ve un solo círculo redondo, le valen. Si ve dos que se solapan como unos anteojos, o cierra un ojo sin darse cuenta, no llegan.

Pocos fabricantes de prismáticos infantiles publican cuánto se cierran los suyos, así que esa prueba vale más que la ficha. Y que la haga él: tú no puedes saber lo que está viendo.

Si cierra un ojo para mirar, los prismáticos son demasiado anchos para él.

Prismáticos para niños con visión nocturna, para el cielo no

Buscando prismáticos para niños salen muchos con cámara, pantalla y «visión nocturna». Para el cielo no sirven, por dos motivos:

  • La visión nocturna es una linterna de luz infrarroja que alumbra lo que hay a unos metros. Una estrella o la Luna no se alumbran con una linterna.
  • Lo que ves es la pantalla, no el cielo. Una cámara pequeña de noche da una imagen con grano y con menos estrellas que tus propios ojos.

Son un juguete para el jardín o el campamento, y como tal pueden estar bien. Los que traen lupa, brújula y silbato con unos 8x21 son otro juguete: aceptables de día, justos para el cielo. Y los de 2 o 3 aumentos, que son para los más pequeños, apenas acercan nada.

Para el cielo, lente de cristal y tus ojos detrás, sin pantalla en medio.

Qué se ve con unos prismáticos para niños

Con unos prismáticos para niños se ven bien los cráteres de la Luna, las Pléyades y, con algo de paciencia, las lunas de Júpiter.

Una lente de 30 milímetros recoge unas dieciocho veces la luz de una pupila abierta del todo, y una de 21, unas nueve. Es bastante menos que los 50 de unos prismáticos de astronomía, que recogen casi el triple que unos de 30, pero desde la ciudad da para esto:

  • La Luna, lo que más impresiona y lo que menos sufre las farolas. Mejor creciente que llena, porque las sombras marcan los cráteres. Los cuartos crecientes de este invierno caen el 17 de noviembre, el 17 de diciembre, el 15 de enero, el 14 de febrero y el 15 de marzo, y a las nueve de la noche la Luna está alta.
  • Las Pléyades, un racimo de estrellas azuladas que a simple vista son seis o siete puntos y con prismáticos se convierten en decenas. Es lo que más gusta después de la Luna, y en invierno está muy bien puesto.
  • Las lunas de Júpiter, tres o cuatro puntitos en fila al lado del planeta. Sky & Telescope dice que casi cualquier prismático las enseña. Con siete aumentos a pulso cuesta; apoyado en una valla o en el techo del coche, mucho menos.

Lo calculamos para Madrid, el día 15 de cada mes, con las mismas efemérides de la NASA que usa la web para el Sol:

Mes Pléyades a las 20:00 Júpiter a las 21:00
Noviembre 22° no ha salido
Diciembre 44° no ha salido
Enero 66° 4°
Febrero 72° 31°
Marzo 55° 54°

Los grados son la altura sobre el horizonte: 90° es justo encima de la cabeza. Por debajo de unos 20° lo tapan casas y árboles.

De diciembre a marzo, a las ocho de la tarde, el racimo de las Pléyades está alto y el niño puede estar en la cama a las diez. Por qué el invierno es la estación de los niños está contado en la entrada del telescopio para niños.

Y el tren de Starlink, sin prismáticos

Un tren de Starlink recién lanzado se ve a simple vista, y con prismáticos se pierde. Sus satélites van separados unos segundos, y cada uno cruza el campo de unos prismáticos de 6° en unos siete segundos: en la imagen caben uno o dos, y la fila, que es lo que impresiona, se queda fuera. Por qué van en fila está contado en qué es un tren de satélites.

Con los prismáticos pasa justo lo contrario con los satélites ya desplegados, los que a simple vista no se distinguen desde una ciudad. Con una lente de 30 milímetros entran en lo que se ve, aunque con menos margen que con unos de 50, y un niño apuntando quieto a un trozo de cielo al anochecer puede ver alguno cruzar.

Para el tren, los ojos; para los satélites que nadie más ve, los prismáticos quietos.

Cuáles son los mejores prismáticos para niños

Para mirar el cielo, unos 7x30 ligeros como los Bresser Youngster; para los de cinco a siete años, unos 6x21 que se cierren mucho, como los Bresser Junior. Unos prismáticos para niños que sirvan para esto cuestan entre 20 y 35 euros.

Estos son los dos que elegiríamos. No los hemos probado: están elegidos por sus datos y por lo que se va a ver con ellos.

Siete aumentos es lo que casi todo el mundo sujeta firme, y 280 gramos es lo que un niño aguanta un buen rato con los brazos levantados.

Con una lente de 21 milímetros enseña menos estrellas, pero la Luna y las Pléyades se ven igual de bien. Es el que se puede llevar en el bolsillo del abrigo.

Y si ya tiene diez años y en casa hay unos 10x50, no le compres otros: que los apoye en algo y que los cierre del todo. Un 7x30 que se cierra hace más por un niño que un 10x50 que no.

En resumen

  • Lo que más importa es cuánto se cierran: a los seis años, entre un tercio y la mitad de los niños tienen los ojos más juntos que los 56 milímetros de muchos prismáticos de adulto.
  • La prueba es fácil: ciérralos del todo y que mire. Si cierra un ojo, no le valen.
  • Sin pantalla ni visión nocturna: para el cielo, cristal y ojos.
  • La Luna creciente, las Pléyades y Júpiter, todos bien puestos de diciembre a marzo antes de la hora de dormir.
  • El tren de Starlink, sin prismáticos.

Y si quieres saber a qué hora pasa el próximo tren por tu ciudad, para eso está la lista de ciudades.

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