Tren Estelar

Qué son los satélites Starlink y para qué sirven

Pregunta qué son los satélites Starlink y mucha gente te hablará de esas luces en fila que cruzan el cielo. Pues esas son justo las que todavía no han llegado a su puesto. Los satélites Starlink son repetidores de internet en órbita, y los que ya hacen ese trabajo, unos diez mil, apenas se distinguen desde una ciudad.

Aquí va qué son, para qué sirven y cómo funcionan. Y, hecha la cuenta con los datos de esta semana, cuántos tiene a tiro una antena en cada ciudad y cuánto le dura cada uno, que es lo que explica por qué hacen falta tantos.

Qué son los satélites Starlink, repetidores de internet en órbita

Son aparatos que reciben la señal de una antena en el suelo y la mandan a otro sitio. Cada uno es una placa plana con dos alas de paneles solares, antenas que miran hacia abajo, láseres para hablar con otros satélites y un pequeño motor. Con las alas abiertas mide unos 30 metros, y vuela a unos 465 kilómetros de altura.

Según las cuentas de Jonathan McDowell, el astrónomo que sigue la constelación uno por uno, el 2 de noviembre de 2026 había 11.214 en órbita. De ellos, 10.022 estaban en su altura de trabajo y solo 85 iban subiendo.

De esos que suben salen los trenes. SpaceX explicó en 2020 que durante la subida llevan los paneles abiertos como un libro, encendiendo el motor durante semanas, y que solo al llegar se recolocan para que las antenas miren a la Tierra. Eso se dijo de la primera versión, y la subida sigue llevando semanas.

Los que van subiendo son menos de uno de cada cien, y son los únicos que llaman la atención.

Los satélites de Elon Musk son en realidad de SpaceX

Son de SpaceX, la empresa de cohetes que fundó Elon Musk, y no suyos en persona. Starlink es una filial de SpaceX, y por eso «los satélites de Elon Musk» y «los Starlink» son dos formas de nombrar lo mismo.

Su negocio es vender conexión. A 30 de septiembre de 2026 tenía 13,6 millones de clientes particulares en 174 mercados, según sus resultados, recogidos por Broadband Breakfast y Fierce Network. Repartidos a lo bruto entre los 10.022 satélites en su puesto, salen unos 1.350 clientes por satélite.

Los satélites de Elon Musk son el negocio de una empresa con millones de clientes, no un experimento.

Para qué sirven los satélites Starlink, para dar internet donde no llega el cable

Sirven para dar internet a quien no tiene un buen cable cerca: casas aisladas, barcos en alta mar, aviones o un coche en mitad de ninguna parte. Basta una antena con el cielo despejado. Es el objetivo que la propia SpaceX se marcaba en 2020, llegar a donde internet era caro, poco fiable o no existía.

Una antena plana y rectangular sobre la baca de un coche, con un cielo de tormenta encima y un camino de tierra que se pierde en una llanura vacía

Lo que hace falta en el suelo, una antena plana mirando al cielo, aquí sobre un coche en octubre de 2023. Foto: Tony Webster, CC BY 2.0, recortada.

Tiene dos usos más que conviene separar. Uno es el móvil: 637 satélites el 7 de noviembre, en una capa más baja, dan cobertura directamente a un teléfono normal. El otro es el militar. Ucrania lo usa desde la invasión rusa, y SpaceX vende a gobiernos un servicio aparte, Starshield, según recoge la Wikipedia.

Un Starlink no está ahí para que lo mires: está para que una casa, un barco o un móvil tengan conexión lejos del cable.

Cómo funcionan los satélites Starlink, con un relevo cada 15 segundos

Tu antena habla con un satélite, ese satélite habla con una estación en tierra conectada a internet, y cada 15 segundos tu antena cambia de satélite. Lo midió Geoff Huston, científico jefe del registro de direcciones de internet de Asia y el Pacífico, y lo confirman otros estudios. Son 240 relevos a la hora, y la antena los hace sin moverse, porque apunta por electrónica.

Y no vale cualquier satélite. Huston calcula con que tiene que estar a más de 25° sobre el horizonte, y eso limita lo que alcanza uno de ellos. A 465 kilómetros de altura, nos sale un círculo de 820 kilómetros de radio en el suelo. Uno que pase justo encima de Madrid llega a Lisboa, A Coruña y Barcelona, pero no a París.

El camino de la señal. Tu antena, en el suelo, habla con un satélite que pasa por encima. Ese satélite se la pasa por láser a otro, y el segundo la baja a una estación en tierra conectada a internet. Satélite Satélite Láser Tu antena Estación en tierra

El camino de la señal, sin escala. Con una estación cerca, el primer satélite baja la señal directamente, sin pasar por el láser.

Cuando no hay ninguna estación a tiro, entran los láseres. Un barco en mitad del océano no tiene ninguna dentro de ese círculo, así que el satélite pasa la señal a otro, y ese a otro, hasta llegar a uno que sí la tenga.

Tu conexión no va por un satélite fijo: va saltando de uno a otro cuatro veces por minuto.

Una antena en Madrid tiene unos 68 a tiro, y en Quito la mitad

Es la media de un día entero, y depende mucho de dónde vivas. Con los datos orbitales de CelesTrak del 7 de noviembre de 2026, situamos cada 15 segundos, durante 24 horas, a los 9.900 satélites de internet que ya están en sus capas de trabajo, sin contar los del móvil ni los que van subiendo. A tiro quiere decir por encima de esos 25°, y la última columna cuenta los satélites distintos que pasan por ahí en una hora típica:

Ciudad A tiro a la vez, de media (mínimo y máximo) Distintos en una hora
Madrid 68 (de 46 a 91) 1.225
Buenos Aires 57 (de 36 a 87) 1.096
Santiago de Chile 54 (de 34 a 79) 1.021
Dublín 49 (de 32 a 78) 852
Las Palmas de Gran Canaria 44 (de 28 a 65) 846
Ciudad de México 38 (de 21 a 62) 731
Lima 36 (de 17 a 55) 677
Bogotá 34 (de 19 a 55) 657
Quito 34 (de 16 a 53) 653

La diferencia sale de las órbitas. Los satélites se amontonan cerca de la latitud más alta a la que llega su órbita, porque allí dan la curva, y las dos capas más pobladas tienen esa curva en 43° y en 53°. Madrid, a 40°, las tiene casi encima. Quito, en el ecuador, ve a todos cruzar deprisa. Y Dublín, a 53°, queda al borde: en todo el día solo pasaron por su trozo de cielo 6.649 de los 9.900. Es lo mismo que pasa con los que hay sobre el horizonte, solo que aquí se cuentan los que de verdad pueden servirte.

Ese límite puede bajar: Huston apunta que en octubre de 2024 SpaceX pidió al regulador estadounidense usar 20°, y no hemos podido confirmar si ya lo hace. Con 20°, Madrid pasaría de 68 a 94 y Quito, de 34 a 49.

Incluso en el peor momento del día, en Quito hay 16 satélites entre los que elegir.

Cada satélite pasa diez minutos al día sobre Madrid, y por eso hacen falta miles

Un Starlink no se queda: cruza ese círculo a tiro en unos tres minutos y medio, y nunca tardó más de cinco en esas 24 horas. Sumando todas sus pasadas del día, cada satélite estuvo a tiro de Madrid una media de 9,9 minutos. De Quito, 4,9. Un día tiene 1.440.

Ahí está la respuesta a por qué son tantos. Con un solo satélite, una antena en Madrid tendría internet diez minutos al día. El resto del tiempo ese satélite anda dando la vuelta al mundo, en buena parte sobre el mar, sin nadie a quien servir o con un barco de vez en cuando.

Y es el precio de volar bajo. Un satélite geoestacionario, a 35.786 kilómetros, no se mueve del cielo y no hay que relevarlo, pero la señal tarda casi medio segundo en ir y volver. A 465 kilómetros, justo encima, son 6 milésimas, contando solo la velocidad de la luz.

Hacen falta miles porque cada uno solo está contigo unos minutos al día.

Los que te dan internet a medianoche están a oscuras

La mayoría de los que te sirven de noche no se pueden ver, porque están dentro de la sombra de la Tierra. La noche del 7 al 8 de noviembre de 2026, con la sombra simplificada a un cilindro, en Madrid salió esto, siempre por encima de 25°:

Hora de Madrid A tiro De ellos, al sol
15:00 65 65
19:00 70 70
21:00 79 0
23:00 72 0
2:00 60 0
5:00 68 0

Ni rastro de un parón: a las 23:00 hay más satélites a tiro que a las tres de la tarde, y ninguno recibe un rayo de sol. En ese tramo tiran de baterías, y es parte de su rutina. A cualquier hora, un 32 % de los 9.900 estaba en la sombra, y el satélite típico pasó en ella un 36 % del día, unos 34 de los 94 minutos que tarda en dar la vuelta.

Por eso la pregunta de a qué hora se ven y la de cuándo funcionan no tienen nada que ver. Un satélite solo se ve si le da el Sol mientras tú estás a oscuras, y eso pasa un par de horas al anochecer. Y da servicio las 24 horas.

Si a medianoche no ves ninguno, no es que no estén: en Madrid hay unos setenta a tiro, a oscuras y trabajando.

Cuánto cuesta un satélite Starlink, SpaceX nunca lo ha dicho

No se sabe, porque SpaceX nunca ha publicado esa cifra y las estimaciones de fuera varían mucho. La más citada es antigua: en 2019, un modelo de Morgan Stanley suponía alrededor de un millón de dólares por satélite, según contó Business Insider. Hay blogs que bajan de esa cifra, y ninguno da una fuente que se pueda comprobar.

Sí hay con qué comparar. Ese mismo artículo de KeepTrack recoge que los satélites que compra por contrato público la agencia de desarrollo espacial del Pentágono salen por entre 9 y 17 millones de dólares cada uno. Fabricar miles de unidades, en vez de unas pocas, es lo que abarata un Starlink.

Cualquier precio exacto de un satélite Starlink que leas es una estimación, porque el único que lo sabe no lo cuenta.

En cinco líneas

  • Son repetidores de internet en órbita, de SpaceX, a unos 465 kilómetros. El 2 de noviembre de 2026 había 10.022 en su puesto.
  • Sirven para dar conexión donde no llega un buen cable: casas aisladas, barcos, aviones y, cada vez más, móviles.
  • Tu antena cambia de satélite cada 15 segundos, y un satélite solo alcanza unos 820 kilómetros a la redonda.
  • En Madrid hay unos 68 a tiro en cada momento y en Quito unos 34, pero cada uno está sobre tu ciudad solo unos minutos al día. Por eso hacen falta miles.
  • Las luces en fila no son los que te dan internet: esos otros trabajan día y noche, casi siempre sin que puedas verlos.

Y si quieres ver los que sí se ven, en la lista de ciudades está la hora del próximo paso por la tuya.

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