Cuánto dura un satélite Starlink, y cómo acaba
En casi todos los sitios se lee lo mismo: que los satélites Starlink están a 550 kilómetros de altura y que duran unos cinco años. Lo segundo se acerca. Lo primero era verdad hace un tiempo, ha dejado de serlo, y lo más interesante es que está cambiando ahora mismo, mientras lees esto.
Esta página descarga cada tres horas los datos orbitales de toda la constelación para calcular cuándo pasa un tren por tu ciudad. Con esos mismos datos se puede contar otra cosa: la vida entera de un satélite, desde que lo sueltan hasta que se deja caer.
Una fila dura días, pero un satélite dura años
La primera confusión es de relojes, y conviene quitarla de en medio.
Cuando alguien ve una hilera de puntos cruzando el cielo y pregunta cuánto dura, casi siempre está preguntando por la fila. Y la fila dura poco: días, como mucho unas pocas semanas. Es lo que contamos en qué es un tren de Starlink.
El satélite es otra cosa. Está pensado para funcionar unos cinco años, y después se retira. No se avería y se queda ahí: se retira, que es muy distinto y es lo que explica todo lo que viene a continuación.
Casi nadie pregunta por el satélite; casi todo el mundo pregunta por la fila sin saberlo.
Subir a su sitio le lleva semanas, y se puede cronometrar
El cohete no deja a los satélites en su órbita definitiva. Los suelta mucho más abajo, y los primeros datos de un lote nuevo lo sitúan alrededor de los 344 kilómetros. A partir de ahí cada satélite enciende su propulsor y sube por sus propios medios.
Eso no es un dato de folleto, se ve en los datos. Estos son los del lanzamiento
2026-159, medidos con dos días de diferencia:
| Cuándo | Altura media del lote |
|---|---|
| 21 de septiembre de 2026 | 427,8 km |
| 23 de septiembre de 2026 | 438,0 km |
Unos cinco kilómetros al día. A ese ritmo, desde que lo sueltan a 344 hasta que llega a los 465 de trabajo pasan aproximadamente tres semanas.
Y hay un detalle que no se cuenta casi nunca. Ese mismo día, los veinticuatro satélites de ese lote no estaban juntos: catorce iban a 419 kilómetros, cuatro por los 430, cuatro a 455 y dos ya habían llegado a 465. El lote entero repartido a lo largo de casi cincuenta kilómetros de altura.
La fila no se rompe cuando terminan de subir: se va deshaciendo mientras suben, porque no suben todos a la vez.
La constelación entera está bajando, y eso es nuevo
Aquí está la parte de actualidad, y es de las gordas.
El 2 de enero de 2026, Michael Nicolls, vicepresidente de ingeniería de Starlink en SpaceX, anunció que van a bajar unos 4.400 satélites de los 550 a los 480 kilómetros a lo largo de este año. Lo recogieron, entre otros, The Register y SpaceNews.
Las razones que dan son dos y ninguna tiene que ver con internet. La primera es que se acerca el mínimo solar: con menos actividad del Sol la atmósfera se encoge, roza menos, y un satélite averiado tarda muchísimo más en caerse solo. Bajarlos convierte cuatro años de caída en unos pocos meses. La segunda es que por debajo de los 500 kilómetros hay menos basura y menos constelaciones ajenas con las que chocar.
Lo interesante es que eso se puede comprobar desde fuera, sin fiarse del anuncio. Estos son los datos que publica CelesTrak, medidos aquí en dos fechas:
| 1 de septiembre de 2026 | 23 de septiembre de 2026 | |
|---|---|---|
| Altura de en medio | 471 km | 465,6 km |
| Satélites por encima de 550 km | unos 500 | 366 |
En tres semanas, más de cien satélites han dejado de estar por encima de los 550 kilómetros. No todos han bajado por la reconfiguración —algunos simplemente se han dado de baja— pero la dirección no admite mucha discusión.
La constelación que hay hoy sobre tu cabeza está más baja que la de hace un mes, y más baja que la de todos los artículos que dicen 550.
Al final se dejan caer, y hay cola
Cuando a un satélite se le acaba la vida útil, no se apaga y se queda flotando. Gasta su último combustible en frenar, baja hasta que la atmósfera lo agarra, y se desintegra durante la reentrada.
Jonathan McDowell, astrofísico del Centro Harvard-Smithsonian, lleva la cuenta de uno en uno en Jonathan’s Space Report. Con fecha del 21 de septiembre de 2026, sus cifras son estas:
| Starlink lanzados desde el principio | 12.962 |
| Todavía en órbita | 11.154 |
| Ya reentrados o perdidos | 1.808 |
Casi mil ochocientos satélites que subieron y ya no están. Y el ritmo va a más: según sus cuentas, durante 2025 caían entre uno y dos al día, y esperan que llegue a unos cinco diarios según crezca la constelación.
Eso también se ve en los datos de hoy. De los 10.689 satélites del grupo Starlink que publica CelesTrak el 23 de septiembre de 2026, 771 están por debajo de los 360 kilómetros. Ninguno trabaja ahí: esa altura no es una órbita de servicio, es la rampa de salida.
Uno de cada catorce satélites Starlink está ahora mismo de bajada.
Más bajos brillan más, pero no lo bastante
Cuanto más bajo va un satélite, más brilla y más deprisa cruza el cielo. Así que la bajada de la constelación debería hacerlos, en teoría, un poco más visibles.
En la práctica, poco. El trabajo de Mallama y Cole publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society mide los Starlink ya desplegados en un brillo de 5,97 a 450 kilómetros. En esa escala, cuanto más alto es el número menos se ve, y desde una ciudad con farolas no se suele pasar del 5. Pasar de 550 a 480 kilómetros mejora ese número, pero no lo suficiente para cruzar la frontera.
Bajar la constelación no la vuelve visible: lo que se sigue viendo a simple vista es el tren recién lanzado, y solo mientras dura.
En cuatro líneas
- La fila dura días o pocas semanas, hasta que el lote sube y se separa.
- Subir desde los 344 kilómetros del despliegue hasta los 465 de trabajo lleva alrededor de tres semanas, a unos cinco kilómetros por día.
- El satélite funciona unos cinco años, y después se deja caer a propósito.
- La constelación está bajando de 550 a 480 kilómetros durante 2026, y ya se nota en los datos.
Y si lo que quieres es la hora a la que pasa el próximo por tu ciudad, está calculada para cinco días en la lista de ciudades.