Cómo afectan los satélites Starlink a la astronomía
· Actualizado el 31 de octubre de 2026
Se lee a menudo que los satélites Starlink han llenado el cielo de luces y que los astrónomos ya no pueden trabajar de noche. Esta noche, a medianoche, sobre los telescopios de La Palma no habrá ni un solo Starlink iluminado. El daño es real, pero se concentra en unas horas concretas, en una época del año y en unos telescopios más que en otros.
Aquí va cómo afectan los satélites Starlink a la astronomía, con lo que hemos medido sobre tres observatorios y lo que han publicado los que los sufren.
A medianoche, en otoño, los satélites están a oscuras
Un satélite solo brilla mientras le da el Sol. Al anochecer, a 465 kilómetros de altura, todavía le da; según avanza la noche se va metiendo en la sombra de la Tierra, y al cabo de unas horas están todos dentro. Lo explicamos con detalle en a qué hora se ven los satélites.
Para los astrónomos, la noche que importa es la noche cerrada: la que empieza cuando el Sol baja de 18 grados bajo el horizonte y ya no queda ni rastro de crepúsculo. Con los datos de los 11.132 satélites Starlink que publicaba CelesTrak el 29 de octubre de 2026, hemos contado cuántos hay iluminados y a más de 30 grados de altura sobre tres observatorios, cada cinco minutos, la noche del 30 al 31 de octubre:
| Observatorio | Noche cerrada | Con algún Starlink iluminado encima | Hay Starlink iluminados (hora local) |
|---|---|---|---|
| Roque de los Muchachos (La Palma) | 10 h 15 min | 1 h 25 min (14 %) | hasta las 20:30 y desde las 5:20 |
| Calar Alto (Almería) | 10 h 20 min | 1 h 35 min (15 %) | hasta las 20:30 y desde las 5:15 |
| Observatorio Rubin (Chile) | 7 h 55 min | 1 h 45 min (22 %) | hasta las 22:25 y desde las 4:35 |
Al principio de la noche cerrada todavía hay entre quince y treinta a la vez por encima de 30 grados. En menos de una hora, ninguno.
En una noche de otoño, más de ocho de cada diez minutos de noche cerrada sobre un observatorio español no tienen ni un Starlink iluminado encima.
En verano, en España, no se apagan en toda la noche
Esa tabla es de finales de octubre. En verano las noches son más cortas y el Sol baja menos, así que la sombra de la Tierra queda más lejos de los satélites.
Para diciembre y junio no sirven los datos de hoy: a tantos meses vista ya no dicen dónde estará cada satélite. Así que hemos repartido los mismos 11.132 satélites al azar por sus órbitas, cada uno con su altura y su inclinación de verdad. Para comprobar que el reparto vale, lo hemos probado con la noche del 30 de octubre: da los mismos minutos que los datos reales, con cinco de diferencia como mucho.
| Lugar | 21 de diciembre de 2026 | 21 de junio de 2027 |
|---|---|---|
| Roque de los Muchachos, a 28,8° de latitud | 13 % de la noche cerrada | 28 % |
| Calar Alto, a 37,2° | 15 % | 61 % |
| Madrid, a 40,4° | 15 % | 100 % |
| Observatorio Rubin, a 30,2° sur | 31 % | 14 % |
Es el porcentaje de la noche cerrada con algún Starlink iluminado a más de 30 grados. En Madrid, la noche del 21 de junio hay incluso a medianoche un par de ellos iluminados por encima de esa altura. En el Rubin, que está en el hemisferio sur, lo peor llega en diciembre, que allí es verano.
Cuanto más al norte, peor: un estudio de Lawler, Boley y Rein en The Astronomical Journal ya señalaba los 50 grados de latitud como los más castigados.
Más al norte y más cerca del verano, peor: en junio, en Madrid, no hay ni un minuto de noche cerrada sin algún Starlink iluminado por encima de 30 grados.
Contaminación lumínica de Starlink, la que tú no ves y un telescopio sí
Es luz que tú no ves y que a un telescopio grande le deja una raya en la foto. Desde una ciudad, un Starlink que ya está en su altura de trabajo no se ve a simple vista. En la escala del brillo de los astrónomos —cuanto más alto el número, menos se ve—, los que van a 450 kilómetros dan 5,97, y desde una ciudad el ojo no suele pasar del 5, como contamos en qué es el tren de satélites Starlink.
Pero un telescopio grande no busca lo que ve tu ojo: busca galaxias millones de veces más débiles. Para él, un satélite que tú no distingues es un foco que le deja una raya en la imagen, como la que deja un tren en la foto de un móvil. La Unión Astronómica Internacional pide que no pasen de 7, y el Observatorio Rubin reconoce en su página sobre el tema, actualizada en julio de 2026, que la mayoría de los satélites comerciales no lo cumplen de forma constante.
El Rubin es el caso más expuesto. Fotografía el cielo austral entero una y otra vez con un campo enorme, justo lo que más rayas atrapa. Con una simulación de 40.000 satélites, calcula que una de cada diez de sus imágenes llevaría al menos una raya; lo dicen su página y el estudio de Hu y otros, de 2022. Y añaden que en el crepúsculo la mayoría de las imágenes saldrían rayadas, que es justo lo que enseña la tabla de arriba: es la hora en que los satélites están iluminados.
Ese mismo estudio da la salida, y no es gratis: si el telescopio dedica un 10 % de su tiempo a esquivar satélites, las imágenes rayadas se reducen a la mitad.
Un satélite que a simple vista no existe, para un telescopio grande es un foco que le cruza la foto.
Los telescopios espaciales tampoco se libran de los satélites
Parecería que un telescopio en órbita se ahorra el problema. No del todo: por encima de él sigue habiendo satélites, y le cruzan por delante.
El Hubble vuela hoy a unos 470 kilómetros, a la altura de la mayoría de los Starlink. Un estudio de Kruk y otros en Nature Astronomy, en 2023, revisó sus imágenes de casi veinte años: entre 2002 y 2005 tenían una raya de satélite un 2,8 % de ellas, y entre 2018 y 2021, un 4,3 %, según lo resumen GeekWire y un trabajo posterior en Nature. Y son datos que acaban en 2021, con muchos menos satélites en órbita que hoy.
El caso más llamativo es el SPHEREx, un telescopio de la NASA que vuela a 700 kilómetros. Entre mayo y septiembre de 2025, el 73 % de sus imágenes llevaban al menos una raya de satélite, con una media de algo más de dos por imagen. No todas son de Starlink: cuentan los satélites de cualquier empresa. Lo publica el equipo de Alejandro Borlaff, de la NASA, en un trabajo de 2026 que recogen sus propias notas y Universe Today.
Ni en órbita se libran: el SPHEREx tuvo rayas de satélite en tres de cada cuatro imágenes de 2025.
En radio, el problema no se ve pero se oye
Los radiotelescopios no ven luz reflejada, escuchan ondas de radio. Y los Starlink, además de las señales con las que dan internet, sueltan sin querer radiación de sus aparatos eléctricos.
Con el radiotelescopio europeo LOFAR, un equipo del instituto neerlandés ASTRON comprobó en 2024 que los satélites de segunda generación emiten hasta 32 veces más radiación no deseada que los de la primera. Lo publicaron en Astronomy & Astrophysics en septiembre de 2024, y lo recogió también Astronomy. Los autores piden normas más estrictas, porque las de hoy no se pensaron para ese tipo de fuga.
Y esto no depende de la sombra de la Tierra: en radio, un satélite molesta a mediodía igual que a medianoche.
En radio no hay hora buena: la fuga no necesita que al satélite le dé el Sol.
En cinco líneas
- En una noche de otoño, el problema óptico dura poco: sobre La Palma, un 14 % de la noche cerrada, al principio y al final.
- En verano y más al norte, crece: en Madrid, el 21 de junio, toda la noche cerrada.
- Lo que no ves, un telescopio lo fotografía: el Rubin calcula una imagen rayada de cada diez, y en el crepúsculo, la mayoría.
- En el espacio no se libran: el SPHEREx, a 700 km, tuvo rayas de satélite en el 73 % de sus imágenes en 2025.
- En radio no hay horario: los de segunda generación fugan hasta 32 veces más.
Y si lo que quieres es ver esas luces a propósito, en la lista de ciudades está la hora del próximo paso.