Cómo hacer fotos de los satélites Starlink con el móvil
· Actualizado el 31 de octubre de 2026
Para fotografiar de noche algo poco brillante, la receta de siempre es una exposición larga: trípode, treinta segundos y paciencia. Con las estrellas funciona. Con un satélite, no. Una exposición más larga no lo hace más brillante en la foto: lo hace más largo, y mientras tanto el cielo de la ciudad se va aclarando detrás.
Aquí va cómo hacer fotos de los satélites Starlink con el móvil, con los números que explican por qué unas salen y otras no. Todo lo que sigue va de trenes, los satélites recién lanzados que cruzan en fila: son los únicos que se ven bien desde una ciudad, y por tanto los únicos que tiene sentido fotografiar.
Una exposición larga no hace más brillante a un satélite, solo más largo
Una estrella está quieta. Si dejas el obturador abierto diez segundos, toda su luz de esos diez segundos cae en el mismo punto de la foto, y por eso las exposiciones largas sacan estrellas que el ojo no ve.
Un satélite no se queda quieto ni un instante. Hagamos la cuenta con la cámara principal de un móvil corriente: un objetivo equivalente a 26 mm y una foto de 12 megapíxeles, que abarca unos 67 grados de cielo a lo ancho, a unos 60 puntos de imagen por grado. Un tren recién lanzado vuela a 344 kilómetros y, cuando te pasa justo por encima, recorre unos 1,3 grados por segundo. Cruza cada punto de la foto en unas trece milésimas de segundo.
Eso es todo el tiempo que cada punto de la raya recibe su luz, dure lo que dure la exposición. En una foto de diez segundos, una estrella igual de brillante que el satélite deja en su punto unas 770 veces más luz que el satélite en cada punto de su raya. Para que te hagas una idea, en la escala del brillo que usan los astrónomos —en la que cuanto más alto el número, menos se ve— son algo más de siete puntos de diferencia.
Lo que sí crece con la exposición es el fondo. Desde una ciudad, cada segundo de más aclara el cielo naranja de las farolas, y la raya, que no gana nada, se va hundiendo en él.
Alarga la exposición hasta donde aguante el cielo de tu ciudad, ni un segundo más: a partir de ahí el satélite no gana nada y el fondo sí.
Cerca del horizonte va diez veces más despacio, y eso cambia la foto
La velocidad que importa en una foto no son los 27.500 kilómetros por hora que contamos en a qué velocidad van los satélites Starlink, sino lo que avanza por el cielo. Y eso depende mucho de dónde lo mires: cuanto más bajo, más lejos está y más despacio parece ir.
Estas son nuestras cuentas para un tren a 344 kilómetros en un paso que te cruza justo por encima, con la misma cámara de antes:
| Altura en el cielo | Distancia | Avanza | Tarda en cruzar la foto a lo ancho |
|---|---|---|---|
| Justo encima | 344 km | 1,3 grados por segundo | menos de un minuto |
| 45° | 475 km | 0,7 grados por segundo | minuto y medio |
| 30° | 642 km | 0,4 grados por segundo | casi tres minutos |
| 20° | 862 km | 0,2 grados por segundo | casi cinco minutos |
| 10° | 1.286 km | 0,1 grados por segundo | unos nueve minutos |
Y aquí sale algo que no pasa con el ojo. Más lejos el satélite llega más apagado, pero también va más despacio, así que pasa más tiempo en cada punto de la foto y lo compensa en parte. Si juntamos las dos cosas, más el aire que hay que atravesar, y lo comparamos con el paso justo encima:
| Altura en el cielo | Lo que le llega al ojo | Lo que queda en cada punto de la raya |
|---|---|---|
| Justo encima | todo | todo |
| 45° | la mitad | nueve décimas |
| 30° | menos de una cuarta parte | tres cuartas partes |
| 20° | una décima parte | algo más de la mitad |
| 10° | dos centésimas | una cuarta parte |
Falta un factor que cambia en cada paso, el ángulo con el Sol, que decide cuánto del satélite te da la cara. Pero la tendencia es esa.
Un tren a 45° que a la vista luce la mitad que justo encima deja en la foto una raya casi igual de intensa.
En una foto larga, un tren no sale en fila sino como una raya
Lo que hace famoso a un tren es la fila de puntos, el «collar de perlas». Pero los satélites de un tren recién lanzado siguen casi el mismo camino por el cielo, uno detrás de otro, como contamos en qué es el tren de satélites Starlink. En una exposición larga, la raya de cada uno cae encima de la del anterior, y en la foto sale una línea continua, sin rastro de la fila.
Para que se vea la fila, la exposición tiene que acabar antes de que el siguiente satélite llegue a donde estaba el anterior. En los lotes que medimos el 29 de octubre de 2026, entre un satélite de la fila y el siguiente pasaban de unos pocos segundos a medio minuto. Así que el collar de perlas pide fotos cortas, de uno o dos segundos, una detrás de otra.
O vídeo. Un fotograma de vídeo dura una treintava de segundo, y en ese tiempo un tren justo encima avanza dos o tres puntos de imagen: sale casi como un punto. Y como cada punto de imagen recibe su luz durante las mismas trece milésimas que en la foto larga, un fotograma recoge del satélite la misma luz que la foto de treinta segundos, sin dejar que el cielo se aclare detrás.
Si lo que quieres es la fila, graba vídeo: a igual sensibilidad, cada fotograma recoge del satélite lo mismo que una foto larga.
Cómo hacer fotos de noche con el móvil, en manual y no en modo noche
Para un satélite, en modo manual y con fotos cortas y seguidas. El modo noche de los móviles parece la solución obvia, y no lo es. No deja el obturador abierto de una vez: hace varias fotos seguidas y las junta. Google lo explicó para sus Pixel en su blog de investigación: hasta quince fotos de hasta dieciséis segundos cada una, que el móvil alinea compensando lo que se mueve y luego promedia, hasta cuatro minutos en total.
Un tren justo encima cruza la foto entera en menos de un minuto, así que en cada una de esas fotos está en un sitio distinto. Cómo trata eso la mezcla depende de cada móvil, y no hay forma de saberlo de antemano.
Lo que sí controlas es el modo manual, que casi todos los móviles traen (suele llamarse «Pro»). Lo que hay que tocar:
- El tiempo de exposición, entre uno y diez segundos según lo claro que esté tu cielo. Empieza corto y alarga mientras el fondo no se ponga naranja.
- La sensibilidad (ISO), alta. Si sale mucho grano, bájala un punto.
- El enfoque, a mano y al infinito, el icono de la montaña. De noche el enfoque automático se pierde buscando algo nítido y no lo encuentra.
- La cámara principal, que es la que más luz recoge.
Para un satélite, el modo manual con fotos cortas y seguidas le gana al modo noche.
La foto se hace antes de sacar el móvil
Un tren no avisa y tampoco espera. Si cuando lo ves empiezas a abrir la cámara y a buscar el modo manual, el que pasa justo encima ya ha salido del encuadre en menos de un minuto.
- Ten la hora y la dirección antes de salir. En la página de cada ciudad está la hora a la que empieza a verse y por dónde entra y sale, del estilo de «de suroeste a este».
- Llega con tiempo. Los ojos tardan unos veinte minutos en hacerse a la oscuridad, como contamos en cómo ver los satélites Starlink, y en ese rato dejas el móvil preparado.
- Apoya el móvil. Un trípode es lo mejor, pero vale el capó de un coche o un muro. Usa el temporizador de dos segundos para no moverlo al tocar la pantalla.
- Apunta hacia donde entra, a media altura. Por lo que contábamos más arriba, no hace falta que pase justo encima: a 45° sale casi igual de bien y te deja más tiempo para disparar.
- Dispara sin parar mientras cruza. De diez fotos, alguna sale.
El tren lo encuentras con la hora y la dirección; el móvil tiene que estar listo antes de que aparezca.
Un satélite suelto no va a salir desde la ciudad
Los Starlink que ya llevan tiempo en su altura de trabajo son mucho más débiles que un tren. En las mediciones de Mallama y Cole, publicadas en MNRAS Letters, los que van a 450 kilómetros dan un brillo de 5,97, y desde una ciudad con farolas el ojo no suele pasar del 5. En los pasos que medimos el 7 de septiembre de 2026 en catorce ciudades, el brillo típico de un tren era de 2,3 y el de un satélite desplegado, de 4,1: unas cinco veces menos luz.
Una cámara de móvil no se acerca a lo que saca un telescopio, así que si un tren sale justo, uno de esos no saldrá. Desde un sitio oscuro y con una cámara de verdad, sí aparecen: son las rayas que tanto molestan a los astrónomos.
Desde la ciudad, fotografía trenes; lo demás se queda en el fondo naranja.
En cinco líneas
- Una exposición larga alarga la raya, no la ilumina: en cada punto, el satélite deja solo unas trece milésimas de segundo de luz.
- Cuanto más alto pasa, más deprisa va: justo encima cruza la foto en menos de un minuto; a 10°, en nueve.
- En la foto, la distancia pesa menos que a la vista: a 45° la raya sale casi igual que justo encima.
- Para ver la fila, fotos cortas o vídeo; en una foto larga el tren es una sola raya.
- Modo manual, enfoque al infinito y el móvil apoyado, mejor que el modo noche.
Y para saber cuándo y por dónde va a pasar el siguiente, en la lista de ciudades está la hora del próximo paso.