Bola de fuego en el cielo, qué es y por qué se ve verde
Quien ve una bola de fuego en el cielo casi siempre la cuenta igual: era enorme, verde, y cayó ahí mismo, detrás de aquel monte. Lo de enorme y verde suele ser verdad. Lo de que cayó cerca, casi nunca. Se apagó a decenas de kilómetros de altura y a cientos de distancia, y a esa misma hora la estaba viendo gente a cuatrocientos kilómetros que también juraba que había caído detrás de su monte.
Aquí va qué es, por qué tantas se ven verdes, a qué distancia estaba la que viste y cuántas cruzan cada año el cielo de tu ciudad sin que nadie las mire.

Un meteoro verde sobre Canterbury (Nueva Zelanda), fotografiado desde Richmond el 21 de julio de 2022. Parece apagarse encima de las colinas, pero estaba a decenas de kilómetros de altura y mucho más lejos que ellas. Foto: Greg Price, dominio público (CC0), recortada.
Qué es una bola de fuego en el cielo, una estrella fugaz que brilla más que Venus
Una bola de fuego es una estrella fugaz más brillante que Venus, el planeta que más luce en el cielo. Es la definición de la Unión Astronómica Internacional, que usa para el brillo una escala en la que cuanto más bajo el número, más brilla. Venus anda por el -4, y una bola de fuego es cualquier meteoro que pase de ahí. La misma definición dice que «bólido» es lo mismo, así que las dos palabras valen.
Por dentro no tiene nada de especial. Una estrella fugaz normal es un grano de polvo que se quema al entrar en el aire; una bola de fuego es un trozo más grande de asteroide o de cometa haciendo lo mismo. Y entra muy deprisa. La que cruzó Andalucía el 17 de marzo de 2026 lo hizo a unos 108.000 kilómetros por hora, según el análisis de José María Madiedo, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, que recogieron la COPE y Libertad Digital. A cambio dura poco, la mayoría unos pocos segundos.
Tampoco es rara. La Sociedad Americana de Meteoros calcula que en la atmósfera se encienden varios miles al día. Casi todas caen sobre el mar, sobre sitios donde no vive nadie o a plena luz del día, y por eso se ven tan pocas.
Una bola de fuego no es un fenómeno raro: es una estrella fugaz grande, y caen miles al día.
Estrella fugaz verde, por qué se ve de ese color
Una estrella fugaz se ve verde porque al quemarse brillan los metales de la roca, como el hierro y el níquel, y en las más rápidas también el oxígeno del aire, que da el mismo verde que una aurora. Lo que se suele leer, que el verde dice que la roca era de magnesio, es más de lo que el color puede decir.
El meteoro de la foto es un buen ejemplo. Jack Baggaley, físico de la Universidad de Canterbury, explicaba su color en un artículo que publicó ScienceAlert en agosto de 2022: lo ponían el hierro y el níquel de la roca, ya convertidos en gas. El verde del oxígeno, según él, solo sale en meteoros muy rápidos que se calientan por encima de los 100 kilómetros, donde se forman las auroras. Es la misma luz verde de las auroras boreales, de oxígeno a esa altura, pero encendida por una piedra en vez de por el Sol.
Y el color no es un análisis químico. Pavol Matlovič y Juraj Tóth, de la Universidad Comenius de Bratislava, lo resumen en una revisión de 2020: la luz sale a la vez de la roca vaporizada y del aire que la rodea, y lo que brilla no refleja del todo de qué estaba hecha. Cuentan además que el rastro breve que a veces queda detrás es casi solo esa luz verde del oxígeno.
Lo que sí explica por qué las ves verdes a ellas y no a las estrellas fugaces de siempre está en tus ojos. De noche miras con los bastones, que no distinguen colores, y una estrella fugaz débil se ve blanca aunque tenga color. Una bola de fuego brilla lo bastante para despertar a los conos, los que sí lo ven. La Sociedad Americana de Meteoros lo dice así: los colores vivos se cuentan sobre todo en las bolas de fuego porque su brillo entra de lleno en lo que el ojo distingue en color.
El verde no dice de qué estaba hecha: dice que brillaba lo bastante para que vieras su color.
No cayó detrás del monte, estaba a cientos de kilómetros
Una bola de fuego se enciende hacia los 80 o 100 kilómetros de altura y se apaga mucho antes de llegar al suelo. Las que más bajan dejan de brillar entre los 15 y los 20 kilómetros, según la Sociedad Americana de Meteoros. Cuando la ves desaparecer detrás de un monte, lo que pasa es que la curva de la Tierra la ha escondido: sigue allí arriba, muy lejos.
Un ejemplo de este año. La madrugada del 23 de agosto de 2026, a las 5:21 hora peninsular, una roca entró a unos 77.000 kilómetros por hora sobre el mar de Alborán. Empezó a brillar a 87 kilómetros de altura y se apagó a 28, sobre el Mediterráneo, según el análisis de José María Madiedo que recogieron Libertad Digital y El Debate. La grabaron cámaras de Almería, Granada, Huelva, Sevilla y La Hita, en Toledo. Desde La Hita, a unos 400 kilómetros, la calculamos entre 10 y 2 grados sobre el horizonte, tomando como punto el centro del mar de Alborán: una raya que se apaga rozando los tejados.
Con esas dos alturas, la de encenderse y la de apagarse, hemos calculado a qué distancia está una bola de fuego según lo alta que la ves. Es geometría sobre la Tierra redonda, sin contar que el aire curva un poco la luz cerca del horizonte. Para medir la altura, un puño con el brazo estirado tapa unos 10 grados:
| Si la viste a | A 87 km de altura, estaba a | A 28 km de altura, estaba a |
|---|---|---|
| 2 grados, rozando el horizonte | 850 km | 410 km |
| 5 grados, medio puño | 630 km | 260 km |
| 10 grados, un puño | 410 km | 150 km |
| 20 grados, dos puños | 230 km | 75 km |
| 30 grados, tres puños | 150 km | 50 km |
| 45 grados, a media altura | 85 km | 30 km |
| Justo encima | 0 km | 0 km |
Son kilómetros sobre el suelo, hasta el punto que tenía debajo. Y por eso la ve tanta gente a la vez. Una bola de fuego que se encendiera a 87 kilómetros justo encima de Madrid se vería desde las 28 ciudades de España que tenemos fuera de Canarias: desde 21 de ellas, a más de un puño del horizonte, y desde Barcelona o A Coruña, a unos 7 grados. Pero si se apagara a 28 kilómetros, solo en Madrid y Toledo la verías apagarse a más de un puño de altura. Desde Valencia se apagaría a 4 grados, desde Sevilla a 2 y desde Barcelona a uno, detrás de cualquier edificio.
Al otro lado del Atlántico, igual. Una que se encendiera sobre Ciudad de México asomaría a 8 grados desde Guadalajara y a 4 desde Monterrey, a 700 kilómetros. Una sobre Buenos Aires se vería a 16 grados desde Rosario, a 11 desde Mar del Plata y a 5 desde Córdoba.
Si la viste apagarse a un puño del horizonte, estaba a más de cien kilómetros; si fue rozándolo, a cuatrocientos.
En el cielo de tu ciudad caben unas 200 al año, vivas donde vivas
La Sociedad Americana de Meteoros da una cifra para quien se dedica a mirar: una bola de fuego cada unas 20 horas de observación, y una de las que brillan seis veces más que Venus cada 200 horas. Con eso y las horas de noche de cada ciudad se puede echar la cuenta de cuántas caben en su cielo.
El 8 de noviembre de 2026 contamos, con las efemérides de la NASA, las horas de 2027 en que el Sol está a más de 6 grados bajo el horizonte, que es cuando ya está oscuro. Una bola de fuego brilla más que cualquier estrella, así que a esa hora ya se ve:
| Ciudad | Horas de noche en 2027 | Bolas de fuego al año | Horas por noche en junio | Horas por noche en diciembre |
|---|---|---|---|---|
| Bilbao | 3.922 | 196 | 7,5 | 13,9 |
| Madrid | 3.947 | 197 | 7,9 | 13,6 |
| Sevilla | 3.969 | 198 | 8,3 | 13,4 |
| Las Palmas de Gran Canaria | 4.018 | 201 | 9,2 | 12,7 |
| Ciudad de México | 4.047 | 202 | 9,9 | 12,2 |
| Bogotá | 4.074 | 204 | 10,9 | 11,4 |
| Lima | 4.072 | 204 | 11,8 | 10,4 |
| Santiago de Chile | 4.020 | 201 | 13,1 | 8,7 |
| Buenos Aires | 4.015 | 201 | 13,2 | 8,6 |
La latitud no cambia el total, porque en un año todas las ciudades tienen más o menos la misma noche. Cambia cuándo. En Madrid, quien mirase una noche entera de diciembre vería una bola de fuego cada noche y media, y en junio, una cada dos noches y media. En Buenos Aires y en Santiago, al revés.
Es una orientación, no una previsión. Supone el cielo despejado toda la noche, y la cifra de la Sociedad Americana de Meteoros es la de observadores con experiencia y un buen horizonte. En la calle, los edificios tapan buena parte del cielo y casi nadie mira hacia arriba una hora seguida.
Sobre tu ciudad cruzan unas 200 bolas de fuego al año, vivas donde vivas: lo difícil no es que haya, es estar mirando.
Casi nunca deja un meteorito, y la que lo deja cae a oscuras
Para que una bola de fuego deje un meteorito en el suelo tiene que ser enorme y bajar mucho. Según la Sociedad Americana de Meteoros, las que lo consiguen brillan como poco de -8 a -10, cuarenta veces más que Venus o más, y dejan de brillar entre los 15 y los 20 kilómetros. Desde ahí la piedra sigue cayendo, ya sin luz, y nadie la ve llegar. De unas 800 bolas de fuego bien estudiadas, solo de cuatro se encontraron meteoritos.
La que más se vio en España en los últimos años tampoco dejó nada. La noche del 18 al 19 de mayo de 2024, a las 0:46, una bola de fuego azul verdosa cruzó el cielo de España y Portugal. La Agencia Espacial Europea la grabó desde Cáceres: iba a unos 45 kilómetros por segundo, probablemente era un trozo de cometa y se deshizo sobre el Atlántico a unos 60 kilómetros de altura. La misma agencia daba por muy poco probable que se encontrara ningún meteorito.
Lo que sí llega al suelo de vez en cuando son trozos de satélites y cohetes, y eso es otra historia que contamos en cuánta basura espacial cae a la Tierra.
Casi ninguna bola de fuego deja nada en el suelo, y la que deja algo lo suelta a oscuras, lejos de donde la viste apagarse.
Qué fue la bola de fuego que se vio en el cielo, cómo saberlo
Para saber qué fue la bola de fuego que viste, lo más rápido es buscar si la grabaron las cámaras que vigilan el cielo. En España, las del proyecto SMART que dirige Madiedo, repartidas por observatorios de Andalucía y Castilla-La Mancha, sacan en un par de días su velocidad, su altura y si venía de un asteroide o de un cometa, y la prensa lo publica. En 2026 lo hicieron con las de marzo, mayo y agosto.
Si no sale en ninguna parte, puedes avisar tú. La Organización Internacional de Meteoros tiene un formulario para contar una bola de fuego, abierto a cualquiera y traducido a más de 30 idiomas, que ha recibido avisos de 186 países. Con los de varios testigos se estima por dónde pasó de verdad y si pudo caer algo al suelo: de una sobre el golfo de León llegaron casi 600, de Francia, Suiza e Italia.
Para que tu aviso sirva, apunta cuanto antes:
- La hora, con el minuto si puede ser.
- Dónde empezó y dónde se apagó, con algo que lo sitúe: encima de qué edificio, hacia qué calle, cerca de qué estrella.
- A cuántos puños del horizonte estaba al principio y al final.
- Cuánto duró, el color y si se partió en trozos.
Si en vez de unos segundos duró un minuto o dos y avanzaba partida en varias bolas en fila, no era una bola de fuego natural. Era una reentrada, un satélite o un trozo de cohete que vuelve, y cómo distinguirla lo contamos en una luz en el cielo que se mueve.
Apunta la hora y a cuántos puños del horizonte se apagó: con eso y otros testigos se saca dónde estaba de verdad.
En cinco líneas
- Una bola de fuego es una estrella fugaz que brilla más que Venus. Es un trozo de roca más grande que el polvo de siempre, y en el mundo caen miles al día.
- Se ve verde por los metales que arden y por el oxígeno del aire, no porque sea de un mineral concreto. Las débiles también tienen color, pero el ojo no lo ve de noche.
- No cayó cerca. Se apagó a decenas de kilómetros de altura, y si la viste a un puño del horizonte estaba a más de cien kilómetros.
- En el cielo de cualquier ciudad caben unas 200 al año, más en las noches largas del invierno. Casi nadie las ve porque casi nadie está mirando.
- Si ves una, apunta la hora y la altura y cuéntalo en el formulario de la Organización Internacional de Meteoros.
Y si lo que quieres es ver algo cruzar el cielo sabiendo antes la hora, en la lista de ciudades está el próximo paso de los Starlink.